Categorías
Uncategorized

Crees que comes bien… pero NO: por qué no bajas peso aunque lo hagas “todo bien” (ansiedad, hormonas e inflamación)

Bienvenida a Saludable Sin Sufrir.
Hoy quiero contarte algo que veo todos los días en los estudios previos con mis clientas, algo que se repite siempre, palabra por palabra, como si todas vivieran exactamente lo mismo sin conocerse entre ellas. Cada una, cuando llega a mí, me dice lo mismo: “Rocío, yo como bien… yo hago ejercicio… yo me mato… no entiendo por qué no bajo de peso, por qué estoy inflamada, por qué no tengo energía, por qué no me siento bien”. Todas creen que están haciéndolo bien, pero cuando empezamos a profundizar, nos damos cuenta de que no es así. Y no porque sean irresponsables o vagas, sino porque nadie les enseñó nunca cómo funciona su cuerpo de verdad.

A mí me pasa constantemente que una mujer me dice que come bien… y cuando vemos lo que hace en su día a día, lo que realmente come, cómo combina los alimentos, cuánto se nutre o cómo se engaña con productos del supermercado, ahí aparece la verdad. La mayoría de las mujeres no comen bien aunque lo crean. Y no es su culpa. Nadie nos enseñó a leer etiquetas, nadie nos explicó cómo alimentan nuestras hormonas, nadie nos dijo que lo “light” no es sano, que lo “0%” no significa nada, que lo “sin azúcar” puede ser incluso peor. Hemos crecido rodeadas de marketing diseñado para engañar a nuestro paladar y a nuestra mente. Y claro, si no tienes conocimientos de nutrición, normal que creas que estás haciendo lo correcto.

Yo misma lo viví. Antes de estudiar nutrición, tomaba café con tres sobres de azúcar. Tres. Y cuando quise dejarlo, no pude hacerlo de golpe. No me sabía bien, no me gustaba, me frustraba. Así que empecé poquito a poco: una semana le quitaba un sobre, a la siguiente otro, luego empecé con sacarina, luego reduje la sacarina… hasta que mi paladar cambió. Y ahí descubrí algo que muchas no saben: que la mayoría de edulcorantes están llenos de química que inflama tu intestino. Que productos “light” suelen estar llenos de basura. Que comemos cosas que parecen sanas, pero que no alimentan absolutamente nada.

Por eso tanta gente tiene molestias digestivas, gases, dolor, hinchazón, intolerancias… y sí, también SIBO. Muchas mujeres me dicen que tienen SIBO y no saben de dónde viene. Pero claro que sabemos de dónde viene. Viene de días y días de comer alimentos que alteran tu microbiota, de estrés, de productos químicos, de edulcorantes, de ultraprocesados, de no alimentar tu cuerpo con comida real. Tu intestino no se estropea porque sí. Se estropea porque no está recibiendo lo que necesita para funcionar. Y si tu intestino se inflama, tú te inflamas. Y si tú te inflamas, tus hormonas se desregulan. Y cuando tus hormonas se desregulan, tu cuerpo deja de quemar, deja de funcionar, deja de responder.

Y luego está la parte del ejercicio. Esta parte quiero decirla sin pelos en la lengua porque la veo todos los días. Muchas mujeres creen que entrenan… pero no entrenan. Van al gimnasio, sí. Aparecen, sí. Pero no entrenan. Una cosa es estar en el gimnasio, y otra cosa es entrenar. Entrenar significa sudar, fatigar el músculo, mover el corazón, sentir cómo el cuerpo bombea, trabajar cada parte con intención, con peso real, con postura, con foco.

Lo que la mayoría hace es Zumba, Aquagym, andar un rato, cogerse unas pesitas de un kilo, parar a hablar con la amiga, reírse, descansar cada dos minutos… y luego dicen que se han matado. Eso no es entrenar. Eso es moverte un poco, que está bien para empezar, pero no esperes resultados si no estás entrenando de verdad. Llevo desde los 18 años yendo al gimnasio. He visto a miles de mujeres hacer siempre lo mismo, año tras año, y no progresar nunca. Hacen los mismos ejercicios que yo, pero sin la intensidad, sin el esfuerzo, sin el peso, sin las posturas, sin el bombeo, sin sentir el músculo. Yo hago una hora y salgo empapada, sin aire, temblando. Ellas salen perfectas, como si hubieran estado de paseo. Y claro, luego no ven resultados. Y claro, luego me dicen: “Rocío, es que yo también entreno.” No. No entrenas. Te mueves. Y eso es muy diferente.

Pero vamos a imaginar que sí.
Vamos a imaginar que comes bien de verdad.
Vamos a imaginar que entrenas bien de verdad.
Vamos a imaginar que lo haces todo perfecto.

Y aun así no bajas peso, no desinflamas, no tienes energía, no duermes bien, no te sientes bien.

¿Qué pasa ahí?

Ahí entramos en el punto donde casi nadie mira: las hormonas, las emociones y el estrés. Y aquí quiero que abras la mente, porque lo que te voy a decir puede que nunca te lo hayan explicado.

Tus hormonas lo controlan TODO.
Y el estrés y la ansiedad son hormonas.
El cortisol es una hormona.
Cuando está alto, bloquea absolutamente todo tu sistema.

Si tienes cortisol alto, tu cuerpo no quema grasa.
Si tienes cortisol alto, tu cuerpo retiene líquidos.
Si tienes cortisol alto, tus digestiones se alteran.
Si tienes cortisol alto, tu intestino se inflama.
Si tienes cortisol alto, tus antojos aumentan.
Si tienes cortisol alto, tu sueño se rompe.
Si tienes cortisol alto, tu energía desaparece.

Da igual lo que comas.
Da igual lo que entrenes.
Da igual lo disciplinada que seas.
Si tienes estrés emocional, ansiedad, agotamiento mental, tristeza, frustración o enfado acumulado… tu cuerpo NO te va a dejar avanzar.

El cuerpo no funciona por partes.
No es comida por un lado, ejercicio por otro, hormonas por otro y emociones por otro.
Es un TODO.
Y si una de esas piezas falla, te bloquea entera.

Por eso muchas mujeres me dicen:
“Hago las cosas bien, pero no bajo.”
Claro.
Porque estás viviendo en estrés interno, aunque no lo veas.
Porque estás inflamada.
Porque tus pensamientos están desordenados.
Porque tus emociones no están gestionadas.
Porque tu cuerpo está en alerta constante.

Y cuando el cuerpo está en alerta constante…
No cambia.
No quema.
No mejora.
No reacciona.

Te protege guardándolo todo.
Y tú piensas que estás fallando tú, pero no.
Lo que falla es el enfoque.
Lo que falla es que solo estás mirando la comida y el ejercicio… y te estás olvidando de tu mente, de tus emociones, de tu cortisol, de tu inflamación, de tu descanso, de tu equilibrio hormonal.

Cuando empiezas a trabajar el conjunto —comida real, ejercicio real, hormonas reguladas y emociones equilibradas— ahí sí ocurre la magia.
Tu cuerpo responde.
Tu energía vuelve.
La inflamación baja.
Tu ansiedad desaparece.
Tu metabolismo se enciende.
Tu vida cambia.

Y eso es exactamente lo que hago en mi programa NUPSY.
No trabajamos solo la comida.
No trabajamos solo el ejercicio.
Trabajamos todo lo que te hace sentir mal por dentro.
Lo que te inflama.
Lo que te bloquea.
Lo que te agota.
Lo que no te deja avanzar.

Porque cuando entiendes tu cuerpo y tu mente…
Cuando entiendes tus errores…
Cuando sabes qué te pasa y por qué te pasa…
Dejas de luchar contra ti.
Y empiezas a avanzar de verdad.

Si este episodio te ha hecho clic, si te has visto reflejada en cada palabra, si has reconocido tus errores, tus hábitos, tus creencias o tus esfuerzos mal dirigidos… entonces es el momento de hacer las cosas bien.

Y si quieres aprender cómo funciona tu cuerpo de verdad, cómo regular tus hormonas, cómo equilibrar tus emociones, cómo alimentarte sin sufrir y cómo entrenar de forma efectiva…
Entra en NUPSY.
Ahí es donde empieza tu cambio REAL.

VISITA MI INSTAGRAM @SALUDABLESINSUFRIR

Ó ESCUCHA ESTE PODCAST EN SPOTIFY O YOUTUBE EN MI CANAL TAMBIÉN LLAMADO : SALUDABLESINSUFRIR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *