Muchas mujeres sienten culpa después de comer.
Incluso cuando han comido alimentos saludables.
Esto ocurre con más frecuencia de lo que pensamos y suele estar relacionado con la forma en la que hemos aprendido a relacionarnos con la comida.
Hace unos días me ocurrió algo muy interesante mientras comía con una amiga.
Estábamos en un restaurante comiendo pescado, verduras y fruta. Todo era comida real, natural y saludable.
Sin embargo, mi amiga repetía constantemente:
“Estoy comiendo demasiado.”
“Voy a engordar.”
La realidad era que simplemente estaba comiendo un poco más de lo habitual.
Y ese momento me recordó algo importante: muchas personas no tienen un problema con la comida, tienen un problema con la culpa asociada a la comida.
El problema no es la comida, es la relación con ella
Una comida más abundante no determina si vas a engordar o no.
El cuerpo no funciona de esa manera.
Lo que realmente afecta a la salud y al peso corporal son los patrones repetidos a lo largo del tiempo, no una comida puntual.
Sin embargo, muchas mujeres viven con miedo constante a comer más de la cuenta.
Ese miedo genera estrés y el estrés afecta directamente a la digestión y al metabolismo.
El error de comer perfecto entre semana
Otro patrón muy habitual es el siguiente:
De lunes a jueves todo está muy controlado.
Comida perfecta.
Restricciones.
“Esto no puedo comerlo.”
Pero llega el viernes y aparece el descontrol:
Pizza.
Alcohol.
Comida rápida.
Excesos durante todo el fin de semana.
Este ciclo de restricción y descontrol es lo que realmente afecta al equilibrio del cuerpo.
Cómo tener una relación sana con la comida
Una relación saludable con la comida se basa en equilibrio.
Esto significa:
• Comer alimentos saludables la mayor parte del tiempo
• Comer cada 3 o 4 horas para evitar hambre extrema
• Incluir proteínas en las comidas principales
• Disfrutar de la comida sin culpa
Porque la salud no consiste en prohibir alimentos.
Consiste en aprender a tener una relación equilibrada con ellos.
Comer sano también puede ser disfrutar
A veces se nos olvida que comer saludable también puede ser placentero.
La comida no tiene que ser una lucha constante.
Puede ser una herramienta para cuidarte, sentirte con energía y mejorar tu bienestar físico y emocional.