Rocío Cárcel

Nutricionista- Coach en psicología,
hormonas y hábitos

Muchas mujeres sienten culpa después de comer.

Incluso cuando han comido alimentos saludables.

Esto ocurre con más frecuencia de lo que pensamos y suele estar relacionado con la forma en la que hemos aprendido a relacionarnos con la comida.

Hace unos días me ocurrió algo muy interesante mientras comía con una amiga.

Estábamos en un restaurante comiendo pescado, verduras y fruta. Todo era comida real, natural y saludable.

Sin embargo, mi amiga repetía constantemente:

“Estoy comiendo demasiado.”
“Voy a engordar.”

La realidad era que simplemente estaba comiendo un poco más de lo habitual.

Y ese momento me recordó algo importante: muchas personas no tienen un problema con la comida, tienen un problema con la culpa asociada a la comida.


El problema no es la comida, es la relación con ella

Una comida más abundante no determina si vas a engordar o no.

El cuerpo no funciona de esa manera.

Lo que realmente afecta a la salud y al peso corporal son los patrones repetidos a lo largo del tiempo, no una comida puntual.

Sin embargo, muchas mujeres viven con miedo constante a comer más de la cuenta.

Ese miedo genera estrés y el estrés afecta directamente a la digestión y al metabolismo.


El error de comer perfecto entre semana

Otro patrón muy habitual es el siguiente:

De lunes a jueves todo está muy controlado.

Comida perfecta.
Restricciones.
“Esto no puedo comerlo.”

Pero llega el viernes y aparece el descontrol:

Pizza.
Alcohol.
Comida rápida.
Excesos durante todo el fin de semana.

Este ciclo de restricción y descontrol es lo que realmente afecta al equilibrio del cuerpo.


Cómo tener una relación sana con la comida

Una relación saludable con la comida se basa en equilibrio.

Esto significa:

• Comer alimentos saludables la mayor parte del tiempo
• Comer cada 3 o 4 horas para evitar hambre extrema
• Incluir proteínas en las comidas principales
• Disfrutar de la comida sin culpa

Porque la salud no consiste en prohibir alimentos.

Consiste en aprender a tener una relación equilibrada con ellos.


Comer sano también puede ser disfrutar

A veces se nos olvida que comer saludable también puede ser placentero.

La comida no tiene que ser una lucha constante.

Puede ser una herramienta para cuidarte, sentirte con energía y mejorar tu bienestar físico y emocional.

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